El Periódico de Extremadura publica un artículo en el que se hace un análisis de los hábitos de lectura de Extremadura.

¿Leemos poco los extremeños? y si lo hacemos, ¿qué medidas habría qué tomar para leer más? Estas y otras preguntas son las que muchos se hacen cuando en nuestra región se habla del barómetro de la lectura, o lo que es igual, los índices de lectura de Extremadura. Este registro de los lectores arroja datos alentadores para el Gobierno regional, según transmitió ayer la consejera de Cultura y Turismo de la Junta Leonor Flores ante la comisión de Asamblea. A petición propia, la consejera resaltó que en cuanto a niveles de lectura en nuestra comunidad existen “luces y sombras“.

Luces porque se ha definido un avance que nos sitúa en el 49,9% de los extremeños que leen habitualmente, y sombras porque los datos revelan que Extremadura es de las comunidades
españolas con los ratios “más bajos” de la población lectora del país.

No obstante, al tratarse de índices, hay variables de índole histórica que observar y, además, el barómetro de la lectura, instrumento que “ofrece una radiografía más detallada de nuestra realidad que los informes nacionales“, se rige por la edad del público lector. Es decir, al contabilizar lectores, el barómetro toma en cuenta que en Extremadura los mayores de 65 años tuvieron “pocas o ninguna posibilidad educativa“, mientras “los jóvenes entre los 14 y los 24 años viven en una Extremadura que lee“.

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Pero todo ha cambiado, ahora Extremadura cuenta con el mayor número de bibliotecas por habitante lo que responde a un modelo de desarrollo en el entorno rural y se aleja del “desierto de infraestructura culturales básicas” que era hace veinticinco años.

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