Frente a los programas rígidos, una de las necesidades de los programa de fomento de la lectura destinados a los espacios públicos de lectura es la flexibilidad y la capacidad de adaptación; este es también uno de los principios con que se ha diseñado el Pasaporte de la Lectura, que trata de ofrecer diferentes las fórmulas de adaptación, entre las que destaca el trabajo realizado en el Centro de Educación Especial Emérita Augusta de Mérida a partir del trabajo de la profesora Maribel Mancera y del director Juan Ángel Parejo: tras sustituir los títulos por otros adecuados a las condiciones de lectura de sus alumnos han conseguido enganchar a lectores que están ansiosos por recibir una nueva visa en su pasaporte.
La verdad es que es muy interesante estos dos vídeos sobre la biblioteca escolar. Espero que sigan la esperiencia muchos más centros.