Leemos en El País, un reportaje de Carles Geli

Los editores tratan de captar a un público exigente con ediciones cuidadas de autores de prestigio ø Las grandes casas lanzan sellos y colecciones para este sector.

El mundo editorial emite señales de la existencia de un perfil de lector más sibarita. Hacia ese exquisito resquicio, copado hasta hace poco por pequeños editores, se han dirigido por ejemplo recientes esfuerzos de grandes como Alfaguara y su colección de Clásicos modernos en asociación con la revista The New York Review of Books. Y en esa misma dirección se encamina Backlist, el nuevo sello editorial que el Grupo Planeta pondrá en marcha en marzo.

¿De dónde salen y quiénes son estos lectores? Hay consenso en atribuir al propio sector la causa primera del fenómeno. “Se ha sobrepublicado sin atender mucho a la calidad, casi pensando en los no-lectores. Y eso habría decepcionado a los lectores militantes, que ahora buscarían valores más seguros”, apunta Krauss. “Hay un agotamiento del best-seller apoyado sólo en un gran lanzamiento comercial. Una línea de más riesgo literario llena un hueco claro”, añade Joan Riambau, de Galaxia Gutenberg, editora de Vida y destino, fresco antiestalinista de 1.200 páginas que, con 50.000 ejemplares vendidos -sólo en librerías-, ilustra bien esta realidad.

…Mientras tanto, Vallcorba alerta desde su condición de pionero: “No se puede publicar mucho, ni todo o lo vamos a estropear. Sólo las voces que iluminen el presente y en traducciones directas y de ediciones óptimas”. Empieza una exquisita batalla en el sector editorial.

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